el calentamiento global
Desde el año 2010 no volvía a Valledupar. Quizás debido a ese lapso de tiempo, se entienden los “vivas” que acompañaron la entrada de Gustavo Petro en la sala de conferencias del Hotel Sicarare. O tal vez por verle finalmente liberado del peso de una alcaldía que, aunque parezca lejana, sigue retumbando en las emisoras y canales televisivos de la costa Caribe con un eco quejumbroso.
Seis años de ausencia son suficientes para que el mundo cambie. Y en efecto, el territorio en el que aterrizó el ex-alcalde el pasado 24 de agosto poco tiene que ver con el que conoció en su última visita. Valledupar ya no es la urbe del 2010. Su parque de viviendas y comercios se han duplicado, y se enfrenta a nuevos retos. Retos tan grandes como los que deja atrás.
Y Gustavo Petro no llega cualquier día. Simple casualidad o algo premeditado, lo cierto es que el 24 de agosto del 2016 será recordado coma una fecha de gran interés histórico. El presidente Juan Manuel Santos y los representantes de las FARC reconocen, por fin, ese mismo día, haber concluido satisfactoriamente sus negociaciones para un acuerdo de paz definitivo, y este anuncio no puede pasar desapercibido en una zona como la de Valledupar, una ciudad que ha conocido los efectos de la violencia armada en primera persona.
“Somos nosotros, los humanos, los responsables”, explica Gustavo Petro ante una audiencia que oscila entre la actitud ceremoniosa y el deseo de debatir. A continuación, el conferenciante describe el modelo industrial actual para contextualizar la magnitud del problema: efectivamente, vivimos en medio de un sistema depredador que produce casi todo en cantidades gigantescas, sin frenos, sin miramientos, y que destruye el planeta Tierra, como si éste pudiera intercambiarse por otro.
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